Abordamos la tercera entrega sobre las Misiones
Pedagógicas, recogiendo nuevos testimonios sobre su paso por La Cabrera en 1932
y 1934. En la primera entrega nos acercábamos a la primera misión que recorrió
esta comarca, en 1932, a través de un reportaje publicado por la revista
Estampa; en la segunda abordábamos la misión que recorrió el valle de Fornela
en el verano de 1934. En esta ocasión regresamos a La Cabrera para conocer
aquellas experiencias a través de los testimonios de los propios misioneros, recogidos
en las memorias publicadas por el Patronato de Misiones Pedagógicas, así como
fotografías de las mismas.
Las Memorias confeccionadas por el Patronato ofrecen una información valiosísima,
tanto la publicada en 1934 sobre la labor realizada por el Patronato entre
septiembre de 1931 y diciembre de 1933, como la de 1935, sobre 1934. Un
Patronato, el de Misiones Pedagógicas, que estuvo presidido por Manuel
Bartolomé Cossío y reunió a algunas de las figuras más destacadas de la
pedagogía, la cultura y la ciencia españolas de la época. Formaban parte de él
personalidades como Antonio Machado, Pedro Salinas, Rodolfo Llopis, Luis Bello,
Óscar Esplá, Ángel Llorca, María Luisa Navarro de Luzuriaga o Marcelino Pascua,
entre otros. La vicepresidencia correspondía al director del Museo Pedagógico Nacional,
institución en la que también se ubicaban su oficina y sus servicios. La
composición de este organismo refleja la voluntad de la Segunda República de
implicar a intelectuales, educadores, científicos y artistas en un ambicioso
proyecto de extensión cultural destinado a acercar la educación, la lectura, la
música, el teatro y el cine a las zonas rurales más aisladas del país.

Uno de los servicios más importantes de las
Misiones Pedagógicas fue el de las bibliotecas, cuya distribución seguía el
criterio de atender «con preferencia a las localidades más pequeñas y más
necesitadas». En León se crearon 60 bibliotecas en 1932, 80 en 1933 y otras 17
en 1934. Durante el primer bienio, en las comarcas de El Bierzo y Laciana esta
labor permitió extender el acceso a los libros por numerosas localidades: La
Baña, Bembibre, Benuza, Cacabelos, Cadrafresnas, Castropodame, Corbón del Sil,
Cuevas del Sil, Fasgar, Folgoso de la Ribera, Fresnedo de Bierzo, La Granja de
San Vicente, Losada, Matarrosa del Sil, Palacios del Sil, Pombriego, San
Esteban de Valdueza, San Miguel de las Dueñas, San Román de Bembibre, Susañe
del Sil, Toral de Merayo, Vega de Espinareda y Villaseca de Laciana, mientras
que Ponferrada llegó a contar con tres bibliotecas. No se trataba, además, de bibliotecas
destinadas exclusivamente a los escolares: aunque incluían libros para los
niños, «la mayoría son para adultos, para todo el pueblo», convirtiendo así la
lectura en otro de los instrumentos con los que las Misiones trataban de
acercar la cultura a las poblaciones rurales. Además, en La Baña y Pombriego se
estableció el Servicio de Música, consistente en la entrega de gramófonos y
discos para la realización de audiciones.