El franquismo fue un proyecto de clase
destinado a la gestión autoritaria de la fuerza de trabajo, de extracción de
rentas a las clases populares y a la redistribución económica al servicio de
los ricos.
En 1947 se cierra el campo de trabajo de Fabero, trasladando parte de sus reclusos al campo de Matarrosa del Sil. Minas de Antracita Moro S.A. y Minas del Bierzo, que se habían lucrado con la producción de carbón a muy bajo coste, son adquridas por Antracitas de Fabero (propiedad de Diego Pérez Campanario) y continuarán con sus explotaciones mineras. No será el caso del empresario Maximino Moro. Tal es la acumulación de beneficios que había desarrollado este industrial que acabará abandonando sus intereses en Fabero con vistas a centrarse en el negocio del espectáculo y la hostelería en Madrid.




