Los años 80 se vivieron con un sabor agridulce en la cuenca minera. De la conquista de derechos laborales, sociales y democráticos se pasará a la defensa del empleo y la lucha frente a la amenaza de la reestructuración.
La coyuntura apuntaría a un momento dulce. La crisis energética pone en marcha el Plan Acelerado de Centrales de Carbón que se traducirá en un crecimiento de la producción y la construcción de la térmica de Anllares. Sin embargo, la convulsión en un sector que vive en crisis permanente, no dará lugar a saborearlo.
El 25 de abril de 1980 se vivirá uno de los momentos más negros de la historia de la cuenca cuando un minero de Antracitas de Marrón, Antonio Suarez “El asturiano”, se quema a lo bonzo en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada para pedir la libertad de varios trabajadores detenidos por un encierro en AGSA.



