El embalse de Las Rozas se terminó de construir en 1968 por la empresa Hidrogalicia. Esto tuvo un impacto paisajístico en la zona más baja y llana del Valle de Laciana y supuso el desvío del trazado del ferrocarril minero y de la carretera de Ponferrada a la Espina. En su construcción participaron muchos mineros de MSP durante los periodos de huelgas que salpicaron a la empresa durante los años 60.
El resultado es una obra hidráulica con capacidad para 160 hectáreas. Sus aguas se canalizan mediante un túnel hacia el embalse de Matalavilla (del cual ya hablamos en el artículo “Solo quedamos los viejos”, sobre las dramáticas consecuencias del embalse de Matalavilla) y desde allí a la hidroeléctrica de Las Ondinas. En su momento también a algunos lavaderos de la cuenca del Sil.

