El
año pasado publicamos el artículo “40 años del accidente del grupo Río de
Combustibles de Fabero”. El 19 de noviembre de 1984 una explosión de grisú en
el grupo Río (COFASA), provocada por la falta de ventilación durante el fin de
semana, causó 8 muertos y 9 heridos en uno de los peores accidentes de la
minería berciana; los sindicatos denunciaron de inmediato la negligencia
empresarial, y la sentencia de 1988 confirmó responsabilidades por imprudencia
temeraria. Fue un antes y un después en seguridad minera y en la exigencia de
justicia para los trabajadores.
Recibimos el día con una doble
tristeza: ayer una sentencia nos devolvía a la injusticia tan habitual en las
cuencas mineras, absolviendo a los responsables del asesinato de seis mineros
por una fuga de grisú en el Pozo Emilio de la Hullera Vasco Leonesa (28 de
octubre de 2013). Nuevamente la tardanza, nuevamente el “accidente fortuito”,
nuevamente la connivencia con los resortes de poder.

