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jueves, 14 de marzo de 2024

El preludio del encierro en el Pozo Julia, primavera de 1979



“¿La desesperación como salida?” se preguntaba un reportaje de Mundo Obrero publicado en la semana del 17 al 23 de mayo de 1979. Hoy conocemos el desenlace y sabemos que, efectivamente, fue la desesperación como salida cuando el 8 de junio de 1979 se encierran 94 mineros en el Pozo Julia de Fabero, reteniendo a 4 directivos de Minas y de AFSA. Unos hechos que tienen sus antecedentes en el “expediente de crisis” de 1978 que dio lugar a grandes movilizaciones y que concluyeron en un acuerdo entre empresa y trabajadores, incumplido por la compañía. Contexto que hemos contado en artículos previos y que queremos completar con esta tercera entrega, que culminará con uno dedicado al mismo encierro.

El 2 de abril el Comité de Empresa denuncia que no se cumplen los acuerdos de noviembre de 1978. Los trabajadores contraponen que mientras ellos han cumplido su parte aumentando la producción y reduciendo el absentismo (por encima de los objetivos acordados), la empresa no pone en marcha el lavadero comprometido y otros elementos relacionados con mejores técnicas y de mecanización.

A la vista de los hechos el Comité propone que “el Estado se incaute temporalmente de las explotaciones (…) para poder superar esta larga crisis”.

Ese mismo mes se producen reuniones entre la Asociación de empresarios de minas de antracita y Manuel Nevado, de CCOO, acordando solicitar a Endesa aumentar la compra de carbón para evitar nuevos expedientes de regulación de empleo que ya afectaban a 1.416 empresas en El Bierzo.

En mayo la situación es muy tensa, pues cómo refleja el reportaje que reproducimos a continuación, el acuerdo que fue “cumplido con creces por los trabajadores, no ha sido sin embargo respetado en absoluto por las empresas”. La situación era tensa no solo en AFSA, sino en distintas compañías antraciteras bercianas, y hasta en la MSP, por los impagos de nóminas, pero en la faberense era todavía más acuciante porque venía de atrás.

Las páginas del semanal del PCE reflejan que “los mineros de Fabero están desesperados, les falta lo más elemental, y se avecina una situación dramática. La huelga puede estallar en cualquier momento y cuando lo haga será con gran dureza y por tiempo indefinido. Entretanto las empresas maniobran a fin de hacer que los mineros estallen y así poder dar el cerrojazo, cosa que llevan camino de conseguir.” Como vemos la situación del encierro pudo estallar antes o después, con retención de facultativos o no, en forma de encierro o con cualquier otra forma de lucha sindical, pero a nadie pilló por sorpresa. Tampoco en su “dureza”.

Y es que como ya anunciaba el periódico obrero “los mineros tienen un tope de resistencia” y fuese como expresión de rabia, como forma de hablar o con intención directa y manifiesta, los trabajadores estallaban amenazando con “colocación de bombas "no sólo aquí, sino también en Madrid"”. Pues ante la difícil situación vital a la que le conducían la empresa y ENDESA afirmaban que “no les quedaría más solución que robar”. Irónicamente algunos indicaban “a ver si viene Suárez a darles de comer...”, pero no vino ni Suarez, ni el Estado, ni AFSA, ni ENDESA, y el conflicto estalló.


“Diez o más años de miseria”

En la estribación sur de la cordillera Cantábrica, donde se unen los reinos de Asturias, Galicia y León, en la comarca del Bierzo, se encuentra situada una de las zonas mineras de mayor potencial, en cuanto a reservas de las que existen en la península. Su "capital" es Ponferrada, localidad que alberga a una importante cifra de los casi diez mil trabajadores de la zona. En ella está prácticamente centrada la vida socio-económica de la región, cuya primordial y prácticamente única actividad es la de la minería de carbón.

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Diez años o más de miseria

La vida de Ponferrada se encuentra hoy gravemente amenazada a causa de la situación crítica que atraviesan las minas. Seis empresas de las establecidas en el Bierzo han notificado ya a sus trabajadores que no podrán hacer efectivos los salarios correspondientes al pasado mes de abril. Cuatro mil doscientos mineros de la zona ven así amenazados sus medios de vida y no sólo por la no percepción de sus salarios, sino además porque la operación -de mucha mayor envergadura- contempla la desaparición de sus puestos de trabajo si las empresas llevan adelante el cierre de los pozos. Una sola empresa. ENDESA, subsidiaria del INI, por lo tanto con participación mayoritaria del Estado, adeuda a las empresas mineras de Ponferrada una cifra superior a los tres mil millones de pesetas.

MULTINACIONALES: "APAÑAR" TODO EL CARBÓN

La situación de la zona es tanto más grave, cuanto que ni tan siquiera la agricultura, pese a ser una zona rica en este aspecto, ofrece posibilidades de trabajo, puesto que las características de la explotación minera de las tierras han transformado estas de tal modo que en la actualidad son casi absolutamente improductivas.

La situación por la que atraviesa la minería leonesa está directamente relacionada con la actual crisis de energía que está presente en todo el mundo. Las empresas multinacionales, que controlan un alto porcentaje de las explotaciones mineras del mundo están procediendo de manera uniforme: en esencia se trata como nos dice Daniel Navarro, facultativo de Minas y secretario local de CC.00. en la zona: "El problema de fondo es que detrás están las multinacionales como siempre. Quieren 'apañar todo el carbón' para así, dentro de un plazo de diez o quince años, poder disponer de todo el carbón del mundo. Y el Gobierno está potenciando esta operación al cien por cien".

El consumo de carbón cada vez es menor; la política energética del Gobierno está potenciando otras fuentes de energía como el petróleo y la energía nuclear, en tanto que permite la decadencia de la minería. Sin embargo, junto a lo anterior, surge el desconcierto cuando se considera que solamente ENDESA, la empresa paraestatal a la que se debe en gran parte la actual crisis de Ponferrada, tiene en funcionamiento la central térmica de Compostilla, para la cual almacena en la actualidad unos stocks de tres millones de toneladas de carbón térmico, por valor de unos ocho mil millones de pesetas, con los cuales puede abastecer la central durante año y medio. Y antes de 1982 deberá acumular otros cinco millones de toneladas para la puesta en marcha de dos nuevos grupos (Compostilla IV y V). No obstante, la empresa "Antracitas de Fabero", principal acreedora de ENDESA, alega ante sus trabajadores tener grandes stocks de carbón a los cuales no puede dar salida.

LA "SAGA" DE ANTRACITAS DE FABERO

Esto nos lleva directamente al otro aspecto del problema, es decir, a cuál es la actitud de las empresas ante las actuales circunstancias. Así los mineros de la zona nos comentan que el señor Villaescusa, gerente de "Antracitas de Fabero" y miembro de la familia propietaria de estas explotaciones, mantiene unas excelentes relaciones con las multinacionales del sector y, al parecer, participa en una operación encaminada a agrupar en una sola entidad a todas las pequeñas y medianas empresas carboníferas de la zona.

Lógicamente, para llevar a efecto estas fusiones, los empresarios están fomentando el malestar y la inseguridad laboral, a fin de poder llevar adelante una serie de expedientes de crisis que les permitan reducir considerablemente el número de trabajadores.

Concretamente, se rumorea en Fabero que la empresa de la que es gerente el señor Villaescusa, está acumulando sus stocks de carbón en "un hermoso almacén que tienen en Madrid", canalizándolos a través de otras empresas pertenecientes a los mismos dueños, y justificando estos envíos como pago de obligaciones contraídas con ellas.

Tras la aparente calma del periodo desarrollista de los últimos años de la dictadura, ha sido "Antracitas de Fabero" la empresa que primero ha hecho sonar la alarma entre los trabajadores. Ya el pasado año intentó llevar adelante un expediente de crisis con el cual pretendía la rescisión de contratos para setecientos noventa y tres trabajadores. Este expediente no pudo llevarse a efecto debido a que, mediante la presión de obreros y centrales sindicales, la Delegación de Trabajo dictó sentencia contraria a la empresa. Previamente a esta sentencia, las centrales sindicales habían señalado las alternativas que podían dar salida a la crisis mediante un plan conjunto por el cual se comprometían a aceptar la solicitud empresarial de un aumento de producción y reducir el absentismo; y la empresa se comprometía, a su vez, a trasladar los lavaderos situados a bastantes kilómetros, construyendo otros nuevos, así como una renovación del utillaje.

Este compromiso, cumplido con creces por los trabajadores, no ha sido sin embargo respetado en absoluto por las empresas, pese a que los nuevos lavaderos reducirían sustancialmente los costes de explotación y que la no inversión en maquinaria y materiales ha llevado incluso al abandono de las normas de seguridad llegando a producirse diversos accidentes, uno de los cuales fue mortal.

Pero si todo lo anterior es realmente importante, lo acuciante hoy para los mineros es la situación económica que están atravesando. A dos mensualidades, más dos pagas extraordinarias, asciende en estos momentos el dinero que la empresa les adeuda.

Pero estas deudas no afectan únicamente a los mineros de "Antracitas de Fabero"; otras muchas empresas de la zona se encuentran en la misma situación, algunas con mejor voluntad han acudido al sistema de pago fragmentado a fin de ir eliminando dichas deudas.

De esta crisis, los empresarios de la zona culpabilizan directamente a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA) obviando así su responsabilidad directa. Como dato importante y curioso cabe destacar que una sola de entre todas las empresas de la zona se encuentra actualmente al corriente del pago a sus trabajadores

EXPEDIENTES DE CRISIS: JUEGO DE LA OCA

Antracitas de Fabero S.A., que como ya hemos explicado, ha incumplido sistemáticamente el acuerdo alcanzado el pasado año, ha vuelto en estos momentos a la carga, presentando el mismo tipo de expediente de crisis que intentó conseguir hace un año. Para los trabajadores está claro que la empresa no ha hecho nada para salir adelante, sino que además ha maniobrado a fin de llevar a cabo sus proyectos que consisten pura y simplemente en el cierre "temporal" de los pozos. Dentro de esta mecánica de cierre la empresa notificó el pasado día ocho al comité de empresa la presentación del nuevo expediente de crisis en el que solicitan la reducción de plantilla, etc., con el fin de cerrar para una posterior reestructuración, llevada lógicamente a su manera. La situación actual es caótica y como nos comenta un trabajador de UGT, miembro del comité de empresa "lo que está claro es que el dinero se ha conseguido y ha desaparecido, la empresa está descapitalizada y los trabajadores no sabemos qué fines son los que buscan, pero si está claro que no nos podemos fiar ni de la empresa ni del Gobierno, ni de nadie".

La situación de los trabajadores se ve agravada a causa de la falta de una - política unitaria en la zona. Tradicionalmente la cuenca leonesa se ha distinguido por su falta de unidad de acción. En este sentido encierra especial importancia la convocatoria unitaria a todos los mineros de la zona para una manifestación en defensa de sus puestos de trabajo que se llevó a cabo en Ponferrada el pasado martes día quince. En opinión de los miembros de CC.00. el problema es movilizar a los mineros, dado que en esta zona no existe demasiada conciencia de clase. "La gente sólo protesta y chilla cuando le pinchan".

Por una parte se tiene que lograr coordinar a los trabajadores más afectados y por otra conseguir que se unan a ellos todos los demás. Las centrales sindicales están volcándose en la acción del día quince de la que esperan una amplia respuesta no sólo de los trabajadores de la zona sino también solidariamente de todos los demás mineros españoles.

¿LA DESESPERACION COMO SALIDA?

Los mineros de Fabero están desesperados, les falta lo más elemental, y se avecina una situación dramática. La huelga puede estallar en cualquier momento y cuando lo haga será con gran dureza y por tiempo indefinido. Entretanto las empresas maniobran a fin de hacer que los mineros estallen y así poder dar el cerrojazo, cosa que llevan camino de conseguir.

Sin embargo no todos opinan que la empresa pretende dar el cerrojazo, sino que lo que quiere es incrementar sus ganancias, pues no les parecen suficientes las actuales y "por desgracia los trabajadores tenemos que colaborar con ellos, porque si no lo hacemos así, nos vemos en la calle" nos dice un trabajador de UGT, miembro del comité de empresa. Y continúa "si tuviésemos que aceptar una regulación de plantilla tendría que ser en base a una jubilación anticipada para los trabajadores de mayor edad y el seguro de desempleo para los demás. Naturalmente con un compromiso, tanto de la empresa como del Gobierno, de que la primera readmitiese temporalmente de forma rotativa a todos los demás trabajadores de manera que pudiéramos trabajar durante unos períodos y percibir el desempleo en otros hasta que se regularizase la situación empresarial".

Pero los mineros tienen un tope de resistencia y si entre ellos se dan opiniones razonables como la anterior, durante el relevo de turnos de uno de los pozos pudimos hablar con algunos de los trabajadores que de manera rotunda nos hicieron ver su desesperada situación; así, desde los que veían la colocación de bombas "no sólo aquí, sino también en Madrid", a los que pensaban que no les quedaría más solución que robar, la gama de opiniones es extensa.

En definitiva lo que todos quieren es que el Gobierno les escuche y atienda al menos algunas de sus peticiones. No hace mucho, representantes de las centrales viajaron a Madrid a exponer los problemas y no consiguieron ser escuchados. "a ver si ahora uniéndonos todos nos oyen de una vez", dice un trabajador.

Otro minero comenta "somos todos gente trabajadora, nuestra vida depende del dinero que nos llega todos los quinces, si no llega no tendremos más solución que robar o hacer lo que se pueda para poder comer".

Todos ellos muestran su sorpresa y no entienden qué está sucediendo "nosotros nos comprometimos a sacar más carbón, porque así no habría problemas y lo hemos cumplido. Sin embargo ahora nos dicen que no lo pueden vender y no nos pagan..." y otro minero, muy joven, quizás con menos de veinte años corrobora "nos tienen abandonados, bueno, siempre lo hicieron. Están acostumbrados a mamar de dos tetas y ahora sólo pueden hacerlo de una. Y eso no quieren verlo. Quieren machacarnos como si fuéramos cucarachas".

Y un tercero remacha "las tiendas empiezan a poner mala cara al fíao, y si te descuidas te pesan de menos. Y hay padres que tienen ocho hijos, a ver si viene Suárez a darles de comer...”

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