Esta nueva entrega está dedicada al minero César
Terrón Abad, nacido en 1915 en el seno de una familia campesina de Fabero y
convertido después en dirigente del Sindicato Único Minero (SUM). Como
secretario de organización y finanzas del sindicato participó en las luchas
obreras de los años treinta y, tras el golpe de Estado de 1936, combatió en el
Ejército Popular de la República, donde llegó a alcanzar el grado de capitán.
Después de la caída del Frente Norte regresó a las montañas bercianas y
encabezó una de las primeras partidas guerrilleras de la zona de Fabero y
Ancares, hasta ser abatido en Villar de Otero el 21 de julio de 1940. Una
biografía en la que se puede profundizar en nuestro artículo «César Terrón: del sindicalismo
revolucionario a la guerrilla».
La importancia de esta obra reside también en la reivindicación
del derecho de las clases populares a contar nuestra propia historia. El
hermano de César, Eloy Terrón, escribió que «nuestra clase obrera se forjó, se
educó y disciplinó en tan difíciles condiciones y superó sus raíces
individualistas», y reivindicó la entereza, la abnegación y la generosidad de
aquellos trabajadores. Pero, sobre todo, advirtió de la necesidad de conocer y
conservar esa experiencia histórica: «La clase obrera necesitó y necesita
ese conocimiento como contenido de su conciencia, porque sin él no hay tal
conciencia».
Esa
dimensión se refuerza además por quién ha llevado esta historia al cine. Con
investigación rigurosa detrás, el trabajo ha sido realizado por otro minero, Santiago García, perteneciente a una generación que tuvo que
afrontar luchas distintas, en otras circunstancias y con otras herramientas.
Hoy, desde esta guerrilla de la memoria, utiliza un género como el cine
documental para llegar a muchas personas y evitar que la memoria quede cautiva
y armarnos de argumentos para conocer Nuestra Historia, analizar el presente y
contribuir a mejorar el futuro.
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