Presentación

Nuestra historia, a modo de presentación

viernes, 14 de agosto de 2026

X Concurso Nacional de Entibadores y exhibición de la Brigada de Salvamento de la MSP en las fiestas de San Roque de 1996

Este año volvemos con un tríptico del X Concurso Nacional de Entibadores celebrado en Villablino durante las fiestas de San Roque de 1996. Treinta años después, este pequeño documento nos recuerda una de las competiciones mineras más emblemáticas de las cuencas mineras, concebida para reconocer la destreza y la experiencia de unos trabajadores cuyo oficio forma parte esencial de la historia de Laciana.

Una modalidad de concurso que, pese a la drástica reducción del sector minero del carbón y del número de profesionales en activo, podrá seguir manteniéndose viva gracias a iniciativas como la Escuela Nacional de Entibadores «Manolín el Tronao», puesta en marcha en Villablino en 2025 con el objetivo de preservar y transmitir los conocimientos de un oficio fundamental para la minería del carbón y cuyos concursos ya son más identidad que laboreo.

En aquella edición participaron 25 parejas, de las que 23 procedían de Asturias y únicamente dos eran locales. El primer premio, dotado con 125.000 pesetas y trofeo, fue para la pareja formada por César Lorenzo y Aristides Fernández, trabajadores del pozo San Nicolás de Mieres («Nicolasa»), que revalidaron el triunfo obtenido el año anterior. Las dos parejas lacianiegas estaban integradas por Manuel Chacón y Manuel Blanco, y por Melquíades Álvarez y Agustín Calvo, estos últimos galardonados además con el trofeo a la pareja de mayor edad, con una media de 67 años y medio. El jurado lo formaron técnicos de la MSP, Hunosa y la Junta de Castilla y León, junto con varios representantes sindicales, que valoraron aspectos como la alineación, el aplome, las medidas, la cara de la madera y el ajuste de las estructuras levantadas por los participantes.

Además, la edición de 1996 contó con una exhibición de la Brigada de Salvamento de la MSP que simuló un rescate en el interior de una mina. El ejercicio recreaba un accidente provocado por una explosión, obligando a los brigadistas a descender hasta el fondo de un pozo vertical para localizar a los heridos. Una vez allí, realizaban tareas de reanimación, colocación de oxígeno y utilización del aparato reanimador para, posteriormente, inmovilizar a los accidentados en una camilla y trasladarlos de nuevo al exterior. La demostración fue seguida por numeroso público, fundamentalmente por mineros jubilados. Por aquellas fechas, la Brigada de Salvamento de la MSP contaba con 18 miembros, distribuidos en dos grupos.

En una próxima entrega publicaremos un documento elaborado por la propia Brigada de Salvamento de la MSP con motivo de esta exhibición en el marco de las fiestas de San Roque, en el que sus integrantes explicaban su trabajo, los medios con los que contaban y las labores que desarrollaban para hacer frente a las emergencias en el interior de las minas.

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