El 22 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil, en el fuerte de San Cristóbal de Pamplona, se produce la mayor fuga carcelaria de la historia de Europa. Un total de 795 presos se evaden del penal franquista. Cientos son apresados. 206 fallecen en el intento, abatidos en los montes navarros. Otros 14 serían fusilados después, acusados de organizar la evasión. Solo tres consiguen alcanzar la frontera francesa. Uno de ellos es Jovino Fernández González, de Santa Marina del Sil.
La evasión del Fuerte de Ezkaba tuvo repercusión
internacional. Incluso The New York Times informó sobre ella. En cambio,
la prensa local guardó silencio. La censura franquista impuso la versión
oficial y ocultó durante décadas la magnitud de la represión.
Jovino nace en 1908 en Santa Marina del Sil (Toreno),
en el seno de una familia humilde de campesinos, Andrés y Ana María, en El
Bierzo preminero. Cuando había maestro iba a la escuela; cuando no, su padre le
enseñaba en casa a leer a la luz del candil. En verano pescaba truchas,
pastoreaba las cabras y acudía a las ferias de ganado de Ponferrada.





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