Víctor Bayón y el aparato de propaganda del PCE fueron los dos elementos más cotizados por la dictadura desde la segunda mitad de los 60 en León. “Prácticamente si estudiáis la Historia no hay ninguna provincia en España, ninguna donde el aparato de propaganda no haya caído, y en León hemos tenido la suerte en la calle “, presumía el propio Víctor.
En abril de 1965 Víctor Bayón, el minero comunista asturiano, obligado a pasar a la clandestinidad por sus detenciones y participación en las huelgas, llegará a la provincia de León, para desarrollar su trabajo como instructor del PCE. Solamente cuenta con 2 contactos, que trae apuntados en su memoria, cosas de la clandestinidad. Gerardo Pertejo de Villacedré y Valerio de la Sierra ejercía en Lillo del Bierzo. En 1964 había participado con ellos en un curso de formación política en la República Democrática Alemana (RDA). Estos dos militantes del interior, sabían que un instructor contactaría con ellos, sin embargo desconocían quien era por motivos de seguridad. Más si cabe, con la repercusión que había sufrido y cuyas torturas llevaron a la muerte a Tina, su mujer.



