Con el auge de la explotación carbonífera en los años finales de la Primera Guerra Mundial, especialmente a raíz de la construcción del ferrocarril de Ponferrada a Villablino, se produjo en Laciana y en El Bierzo la irrupción de un nuevo movimiento social: el movimiento obrero. Fue en el seno de esta sociedad en transformación donde comenzaron a asentarse el sindicalismo, las ideologías del proletariado y las organizaciones marxistas y anarquistas, cuya implantación en El Bierzo, en términos generales, había sido hasta entonces tardía y limitada.
Sin embargo, ante los primeros focos de descontento fueron las propias empresas quienes promovieron un modelo sindical pactista, colaboracionista: el sindicalismo amarillo. Este tuvo cierta predicación y secciones en la cuenca del Bierzo Alto, Laciana y Ponferrada, a través del “Sindicato Católico Obrero de Mineros Españoles”, impulsado principalmente por la MSP y otras empresas mineras. No así en Fabero.


