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sábado, 26 de septiembre de 2026

Las Misiones Pedagógicas en La Cabrera (1932 y1934), a través de los testimonios de los misioneros

Abordamos la tercera entrega sobre las Misiones Pedagógicas, recogiendo nuevos testimonios sobre su paso por La Cabrera en 1932 y 1934. En la primera entrega nos acercábamos a la primera misión que recorrió esta comarca, en 1932, a través de un reportaje publicado por la revista Estampa; en la segunda abordábamos la misión que recorrió el valle de Fornela en el verano de 1934. En esta ocasión regresamos a La Cabrera para conocer aquellas experiencias a través de los testimonios de los propios misioneros, recogidos en las memorias publicadas por el Patronato de Misiones Pedagógicas, así como fotografías de las mismas.


Las Memorias confeccionadas por el Patronato ofrecen una información valiosísima, tanto la publicada en 1934 sobre la labor realizada por el Patronato entre septiembre de 1931 y diciembre de 1933, como la de 1935, sobre 1934. Un Patronato, el de Misiones Pedagógicas, que estuvo presidido por Manuel Bartolomé Cossío y reunió a algunas de las figuras más destacadas de la pedagogía, la cultura y la ciencia españolas de la época. Formaban parte de él personalidades como Antonio Machado, Pedro Salinas, Rodolfo Llopis, Luis Bello, Óscar Esplá, Ángel Llorca, María Luisa Navarro de Luzuriaga o Marcelino Pascua, entre otros. La vicepresidencia correspondía al director del Museo Pedagógico Nacional, institución en la que también se ubicaban su oficina y sus servicios. La composición de este organismo refleja la voluntad de la Segunda República de implicar a intelectuales, educadores, científicos y artistas en un ambicioso proyecto de extensión cultural destinado a acercar la educación, la lectura, la música, el teatro y el cine a las zonas rurales más aisladas del país.

Uno de los servicios más importantes de las Misiones Pedagógicas fue el de las bibliotecas, cuya distribución seguía el criterio de atender «con preferencia a las localidades más pequeñas y más necesitadas». En León se crearon 60 bibliotecas en 1932, 80 en 1933 y otras 17 en 1934. Durante el primer bienio, en las comarcas de El Bierzo y Laciana esta labor permitió extender el acceso a los libros por numerosas localidades: La Baña, Bembibre, Benuza, Cacabelos, Cadrafresnas, Castropodame, Corbón del Sil, Cuevas del Sil, Fasgar, Folgoso de la Ribera, Fresnedo de Bierzo, La Granja de San Vicente, Losada, Matarrosa del Sil, Palacios del Sil, Pombriego, San Esteban de Valdueza, San Miguel de las Dueñas, San Román de Bembibre, Susañe del Sil, Toral de Merayo, Vega de Espinareda y Villaseca de Laciana, mientras que Ponferrada llegó a contar con tres bibliotecas. No se trataba, además, de bibliotecas destinadas exclusivamente a los escolares: aunque incluían libros para los niños, «la mayoría son para adultos, para todo el pueblo», convirtiendo así la lectura en otro de los instrumentos con los que las Misiones trataban de acercar la cultura a las poblaciones rurales. Además, en La Baña y Pombriego se estableció el Servicio de Música, consistente en la entrega de gramófonos y discos para la realización de audiciones.

Durante sus viajes, los responsables de las misiones dejaron por escrito apuntes que después quedaron plasmados en las memorias mencionadas, «para que el lector pueda conocer con algún detalle la forma de las actuaciones en los pueblos que se visitan» y que, por su interés, vamos a reproducir literalmente.

Por si resulta de interés para nuestros lectores y lectoras, les animamos a consultar la memoria, donde también podemos encontrar testimonios sobre las misiones realizadas a otros puntos de la provincia de León, a Babia —la denominada «zona de San Emiliano»—, Posada de Valdeón y La Maragatería, así como otros datos sobre las actividades desarrolladas en diferentes pueblos de otras comarcas.

«La Cabrera (León).—Se inicia esta Misión en colaboración con la Comisión parlamentaria y provincial encargada de estudiar las necesidades de aquella apartada comarca. Actúa del 23 al 30 de julio de 1932, y la forman don Alejandro Rodríguez, inspector de Primera Enseñanza de Madrid; don Salvador Ferrer y don José Ruiz Galán, inspectores de Primera Enseñanza de la provincia, y don Gonzalo Menéndez Pidal, licenciado en Letras. Lleva cinematógrafo de acumuladores y para corriente, provisiones y tienda de campaña. Con gran impedimenta, bajo un sol abrasador, y haciendo una jornada media a pie de quince kilómetros, recorre los pueblos de Truchas (Cabrera Alta) y Quintanilla-Ambasaguas, La Baña, Silván y Pombriego (Cabrera Baja). Atraviesa la región de este a oeste, desde Castrocontrigo a Puente de Domingo Flórez, para regresar, cruzando a la sirga el Sil, por Quereño (Orense). Todos estos pueblos desconocían en absoluto el cinematógrafo, y muchos de ellos el gramófono. La Misión fué recibida con entusiasmo indescriptible en todas partes, acudiendo a sus actuaciones hombres y mujeres desde largas distancias. Reúne a veces, en pueblos pequeños, como La Baña, más de un millar de personas, en sesiones nocturnas al aire libre.» (Pg. 19)

Continuamos con la transcripción literal sobre Pombriego (págs. 40-41):

«Pombriego, La Cabrera (León).—“Pombriego fué una revelación. En La Baña la gente se escondía de nosotros, no miraba al hablar, se pasmaba ante el gramófono y gritaba de susto cuando en una película apareció un tren corriendo en aparente dirección de ellos. En Pombriego los niños nos preguntaban, los mozos se desviaban a ayudarnos en cuantas cosas materiales podían, cargas y transportes; se bañaban en el río con nosotros, cantaban, tenían gusto por la conversación y afán de saber cosas; una devoción por el maestro y la escuela como no hemos apreciado jamás. Todo fueron atenciones sin palabras, emoción sincera. Los niños de la escuela cantaban canciones regionales y recitaban a Enrique de Mesa. Nunca hemos hecho una actuación de Misiones tan a gusto como en aquel ambiente. Más del 75 por 100 de los vecinos desconocían el cine. Sin embargo, aplaudían con más calor los romances, y les interesaban sobre todo las charlas, que subrayaban con frases y comentarios.

Dos palabras sobre la economía de la Misión. Todo carísimo, a veces hasta un extremo indignante. Como adivinaban que el dinero era del Estado, en un pueblo, Silván, por dos tortillas, un desayuno y dormir en una cuadra, hubimos de pagar 55 pesetas. Sólo pudimos disponer de seis caballerías, de las cuales cuatro y alguna vez cinco, iban ocupadas con la carga, obligándonos a recorrer a pie, con un sol de infierno, 15 y más kilómetros diarios.»

En las páginas 77 y 78 también encontramos un reportaje sobre la misión cabreriresa:

«La Baña (León).—Como depositario del gramófono y discos que tengo por encargo de ese Patronato, debo manifestarle que las audiciones las doy los jueves y los sábados por la tarde; esto a los escolares, que son entre niños y niñas 120, y los domingos por la noche a todos los que quieren oírlas, siendo la capacidad del local insuficiente para tanta concurrencia.

Los discos que más les gustan son: entre los cantos regionales, los gallegos, asturianos y leoneses, siempre que puedan entender la letra de los mismos. Mis niños ya cantan con bastante perfección el Himno de Riego y dos canciones asturianas; les gustan menos los cantos andaluces y valencianos.»

«Pombriego (León).—Las audiciones las verifico los sábados durante el período de clases nocturnas; los domingos por la tarde, fuera de este período.

El plan es el siguiente: el sábado por la noche, en lugar de la clase, doy una sesión de carácter público en el local-escuela. A ella acude, por consiguiente, todo el que quiere, sin limitación de edad. Las gentes viejas, sin embargo, se retraen, y aunque a fuerza de insistencia, consigo arrancar a algunos, comprendo les es violento por su natural timidez. A pesar de esto, la concurrencia es bastante numerosa, si se tiene en cuenta que esta aldea es de 400 habitantes. El día que menos no han bajado de 60 y pasan de 100 en la mayor parte.

Pongo primero algunos discos y hago las observaciones que mi corta cultura musical me sugiere. Y cuando la concurrencia es completa, doy una breve charla sobre un asunto cualquiera que revista principalmente alguna finalidad cívica, alguna nueva modalidad social, algún aspecto en suma, preferentemente educativo, procurando tomar como punto de partida un libro de la biblioteca circulante, de los más “desgraciados”, que es luego por contraste el más solicitado.

Terminada la charla, invito a los concurrentes a que pidan discos y pongo aquellos que ellos solicitan, con lo cual aprecio sus preferencias. Estas son por la música española, tanto más cuanto más popular y más suya es. La llamada música clásica, si no les aburre, les es por lo menos indiferente. Sólo cuando se acompaña de alguna explicación adecuada se logra que mantenga vivo el interés.»

La presencia de las Misiones Pedagógicas en La Cabrera no terminó con aquella experiencia de 1932. Dos años después, en septiembre de 1934, una nueva misión regresaba a Cabrera Baja, desarrollando, entre otras actividades, una importante labor cinematográfica. El 1 de septiembre visitó Lardeira, que, aunque pertenece a Orense, formó parte de la ruta, donde se proyectaron 4 películas; los días 2 y 3 llegó a La Baña, con 8 películas; el 4 a Losadilla, con 4 proyecciones; el 5 a Encinedo, con otras 4; y el 8 a Quintanilla, donde se proyectaron 3 películas. Este recorrido puede rastrearse en la memoria que el Patronato publicó en 1935, correspondiente a las actividades desarrolladas durante el año anterior. Así, en su página 64 podemos leer:

«Cabrera Baja, León (segunda vez).—1 a 10 de septiembre de 1934. Integran el equipo el inspector jefe de Primera Enseñanza de aquella provincia D. Rafael Alvarez García, don Pablo Cortés Reyes, médico del Cuerpo de Sanidad Nacional, encargado de la Delegación de Astorga, y en nombre del Patronato, el inspector de Madrid D. Modesto Medina Bravo y el alumno de la Facultad de Pedagogía D. Francisco García Mochales. La Misión lleva, además de sus medios propios, elementos sanitarios y de divulgación.

En ruta por la sierra obliga el mal tiempo a los misioneros a refugiarse en Lardeira (Orense), donde se pernocta e improvisa una Misión. La gente hace votos por que siga el mal tiempo y continúen las actuaciones. Una vez traspuesta la sierra, visitan los pueblos de La Baña, Losadilla, Encinedo, Quintanilla y Nogar.»








 

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