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miércoles, 10 de enero de 2024

La escuela del ayer y del antes de ayer en la cuenca de Fabero

Del magisterio de la monarquía al de la República. Educación y analfabetismo en el primer tercio del s. XX


La localidad de Fabero cuenta con un museo llamado “La Escuela del Ayer. La pizarra borrada”. Viendo una imagen de su interior, cómo la que ilustra este artículo, no pasará inadvertido a las y los lectores la vidriera con la bandera tricolor de la república española. Entendemos que no es un hecho casual y posiblemente se trate de un guiño al gran impulso que vive la enseñanza durante el breve periodo democrático republicano.

La cultura en general y la educación en particular, serán aspectos en los que se palpe el esfuerzo modernizador de la II República de forma más clara. En la zona de Fabero las necesidades son manifiestas si atendemos a la carencia de infraestructuras, el gran absentismo escolar y analfabetismo existente en el entorno.

La escolarización no estaba extendida, era interrumpida estacionalmente, marcada por los ciclos agrícolas y finalizaba al llegar a los 12 o 14 años por la necesidad de conseguir un jornal en la mina.

En 1930 la tasa de analfabetismo en España se sitúa entre el 40 y el 45%. En la cuenca del Cua es inferior, pero muy alta y con un claro sesgo de género. En Fabero el 35, 97% de los habitantes son analfabetos, casi la mitad de las mujeres (48,99%) y un cuarto de los hombres (24,68%). En Vega de Espinareda la situación es similar con 36,64%, distribuidos en un 45,61% para las mujeres y un 27,43% en el caso de los varones. En Berlanga del Bierzo los datos son mucho más elevados. Más de la mitad de la población es analfabeta (54,92%), tres de cada cuatro mujeres no saben leer ni escribir (73,62%) y un 31,64% de los hombres. Según los datos provenientes de los registros electorales que nos ofrece Juan Manuel Martínez Valdueza en su libro “Las elecciones generales de 1936. León y su provincia”.

Aunque quienes no eran así calificados, la mayoría únicamente sabían leer, escribir y alguna operación matemática. Fenómeno que no resulta extraño dados los escasos esfuerzos gubernamentales y municipales para con la única escuela mixta existente durante los años previos a la II República en Fabero.

A principios de los años veinte la escuela faberense contaba con unos 50 alumnos. Había estado dirigida por un maestro, Valentín Moradas, que además regentaba una tienda de tejidos. Este fue expulsado “a pedradas” por las gentes del pueblo porque ponía más atención a estos quehaceres que a enseñar, según Eloy Terrón. Ante esta situación, remitirá la renuncia a su cargo ante el Rectorado, a través de la Sección administrativa. Sería sustituido por otro docente de Otero de Naraguantes, que si bien no era tan inteligente -según Terrón-, tenía mayor dedicación.

La posición en la que vive el personal docente en el municipio hasta la llegada de la República será realmente precaria. La publicación educativa “Distrito Universitario” se preguntaba en 1925: “Hoy Fabero, mañana… ¿Cuándo será el día en que los ayuntamientos dejen de atropellar a esta clase humilde pero digna del Magisterio?”. La cuestión no era baladí, el consistorio no proporciona casa al maestro de Fontoria, ni dinero para que se pueda mantener. Esto se une a retrasos en los pagos de nóminas y a la escasez de medios. El citado artículo concluía con una nueva interpelación que puede contribuir a entender el porqué de la situación “¿es que se cree [el ayuntamiento] que aquel maestro tiene solo deberes y no derechos?”. En efecto, más que una profesión, la función docente recaía más en un esfuerzo voluntarista.

En la vecina localidad de Vega de Espinareda, además, existían Mutualidades Escolares, como las denominadas “Infancia Previsora” (inscrita por Emilia Álvarez Velasco, el 8 de abril de 1927) o “Márgenes el Cua” (registrada en la misma fecha por Avelino López Sabugo).

Los maestros de estos pueblos están asociados en la “Liga de Maestros Nacionales del partido Villafranca de Bierzo”. Una asociación que vivió no pocas turbulencias desde su creación en 1907. Tras su primera legalización, vivirá una segunda en julio de 1920, liderada por Froilán Alonso. Un hecho que se produce tras la conflictiva reunión el mes previo cuando los maestros de Campelo, Vega de Espinareda, Fabero, Bárcena, Fontoria y Lumeras, entraron en “actitud tumultuosa y agresiva” en una asamblea, a los que se unieron otros de Villafranca, Corullón, Busmayor, Sésamo y Espinareda de Vega”. Y una tercera, con el nombre de Asociación, con sede en C/Campairo 2, de Villafranca.

En noviembre de 1934, “teniendo en cuenta el aumento de la población escolar”, en el Pleno del ayuntamiento se acuerda construir una escuela mixta en Fabero y otra en Lillo, a la vez que se refleja la “necesidad y conveniencia de construcción de un grupo para tres escuelas con una biblioteca ``popular´´” en los citados pueblos. Para emprender dicha obra y dada “la pobreza del ayuntamiento” acuerdan pedir una subvención a la Diputación por valor de 12.000 ptas. por grupo escolar.

Este esfuerzo para elevar el nivel de instrucción, se complementará con las iniciativas sindicales como la biblioteca, ateneo o el proyecto de “escuela racionalista” que el Sindicato Único Minero quiso poner  en marcha en Fabero y Páramo del Sil, aunque creemos que sin éxito.

Con todo, el panorama educativo de la zona, como el de la comarca, era desolador. En un próximo artículo analizaremos los datos en El Bierzo y Laciana y, con la ayuda de un texto de Eloy Terrón, trataremos de comprender sus “condicionamientos sociales y económicos”.

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